Antropología/sociología
Isbn: 9788417552251
Editorial: Blackie Books
Colección: BLACKIE BOOKS
Fecha: 02 / 2019
? LA GENTE EMPIEZA A DECIR QUE TODO PASADO FUE MEJOR.
? TODOS LOS MENSAJES QUE TE RODEAN SON BREVES Y PEGADIZOS.
? CUALQUIERA QUE BUSCA EL MATIZ ES UN PEDANTE. O QUIERE SER POLÍTICAMENTE CORRECTO.
? Y LOS QUE QUIEREN REVISAR UN CHISTE O UNA NOVELA DESDE LA RAZA O EL SEXO ESTÁN ACABANDO CON LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
? PERO, MIENTRAS TANTO, MEDIO MUNDO SE HA PUESTO A VOTAR A LA ULTRADERECHA.
Seguro que este último punto te preocupa. ¿Pero acaso no has suscrito en alguna ocasión varios de los otros cuatro? Jason Stanley nos explica los mecanismos que emplea el fascismo para llegar al poder y articular nuestras vidas: del pasado mítico a la propaganda, pasando por la sexualidad, la jerarquía o el victimismo del ellos contra nosotros. El fascismo no es solo cosa del pasado, sino que se ha infiltrado en el presente para, si no tomamos consciencia, marcar la agenda del futuro. De un futuro muy negro.
«Facha» nos ayuda a detectar hasta qué punto estamos rodeados y cómo podríamos pensar otro tipo de futuro.
Geopolítica, migraciones, territorio y control social
Isbn: 9791399152142
Editorial: Bauplan
Colección: None
Fecha: 10 / 2026
¿Cómo puede una sociedad que proclama la igualdad y la libertad convivir con la injusticia estructural y la marginación sistemática sin que sus ciudadanos lo perciban como una contradicción flagrante? En Cómo funciona la propaganda, Jason Stanley aborda uno de los dilemas clásicos de la teoría política —desde Platón y Rousseau hasta Habermas y Rawls—: la vulnerabilidad intrínseca de las democracias ante la retórica demagógica.
Stanley argumenta que el mayor peligro de la propaganda política no es, como en el caso de las dictaduras totalitarias, la difusión de falsedades flagrantes, sino su capacidad para operar dentro de las democracias liberales tras la máscara de la razonabilidad. A través del concepto de «propaganda erosiva», el autor examina cómo el discurso hegemónico se apropia de los ideales políticos respetables —justicia, eficiencia económica, seguridad o rigor científico— para promover objetivos que liquidan en la práctica esos mismos ideales. Valiéndose de la semántica formal y la pragmática lingüística, Stanley disecciona los mecanismos cotidianos con los que procesamos e intercambiamos información, así como los conceptos aparentemente neutrales que pueblan nuestro lenguaje, demostrando cómo la desigualdad material engendra ideologías defectuosas que ciegan el juicio racional y anulan la empatía democrática.