EL OFICIO DE DECIDIR Y NORMA Y VIDA
- 4 de Diciembre de 2025
El jueves 4 de diciembre, en Autonomía sur, a las 19:30 doble presentación de libros con sus autorxs: El oficio de decidir de Miguel Pasquau, editado en Debate y Norma y vida. Reflexiones de una fiscal en activo de Yolanda Ortiz, editado por Athenaica
Organizado junto a Autonomía Sur.
Todo sobre el oficio de declarar culpables o inocentes. ¿Cómo percibir si un acusado es culpable? ¿Cómo impedir que se condene a un inocente? Después de más de veinte años como magistrado en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Miguel Pasquau conoce a la perfección los vericuetos del oficio de decidir. En este libro, el veterano juez español desacraliza y aleja del misticismo un oficio profundamente humano, en el que el más mínimo error puede arruinar vidas y de cuyos aciertos depende que se haga o no justicia, se repare una herida o, por el contrario, empeoren las que ya existen. Gracias a sus experiencias y a su conocimiento de las entrañas de la profesión, Pasquau se nos presenta como un guía aventajado de todo lo que ocurre en una sala de vistas, nos explica cómo funcionan las deliberaciones con los compañeros y cómo son las relaciones con los abo gados, esboza los tipos de malas prácticas e influencias que existen y reflexiona sobre el futuro del sistema judicial.
En la confrontación diaria entre la norma y la vida, en la experiencia cotidiana de la aplicación de la Ley, es donde se advierten sus bondades y flaquezas, y donde la justicia y los que la imparten, con mayor o menor habilidad, muestran su verdadera esencia. ¿Es la Ley fría? ¿Cómo transcurre el tiempo intramuros? ¿Hasta dónde puede llegar el intérprete de la norma? ¿Qué hacer para que no transmute el juicio en prejuicio? ¿Cuándo, cómo y por qué decidimos convertirnos en Fuenteovejuna? Sobre todo ello trata este breviario, y lo hace, nos dice su autora, fiscal en activo, sin pretensión de adoctrinar o justificarse; tan sólo de compartir algunas impresiones sobre el día a día de jueces y fiscales. Abordado desde la óptica que ofrece el estrado, el ensayo combina la reflexión y la vivencia, los ejemplos tomados de juicios reales y las referencias literarias o cinematográficas, a través de las que el lector puede constatar algo sabido de antemano: que entre la realidad y la ficción se establecen vínculos que ayudan a comprender mejor nuestra complejidad.
«Tal vez el primer ejercicio que deba asumir quien aplica la norma sea el de constatar que, si bien el Derecho se estudia y se enseña en letras mayúsculas, se ejerce, sin embargo, con las minúsculas. Los conceptos redondos, virginales y sólidos de los libros se empequeñecen al contacto con la práctica diaria. Son tantos los condicionantes que arrastra la historia de una persona, y es asimismo tal la escasez de instrumentos del Estado para combatir determinadas estructuras, que el jurista de a pie puede dar por buena aspiración cotidiana la de, por una parte, obstaculizar el camino en la medida de lo posible a quien acaba por burlar siempre la Ley; y, por otra, la de aligerar de fardos al que intenta abrirse paso».